Los umbrales de esta guía son orientativos. La elección correcta depende de tu beneficio, tus gastos, si reinviertes o no y de tu situación personal. Antes de dar el paso, consulta con un asesor fiscal y verifica la normativa vigente en la Agencia Tributaria.
Autónomo y SL: dos formas distintas de emprender
Ser autónomo (persona física) es la vía más rápida y barata de empezar: pocos trámites, contabilidad sencilla y tributación por IRPF. Una Sociedad Limitada (SL) es una persona jurídica independiente de ti: separa tu patrimonio del de la empresa, tributa por el Impuesto sobre Sociedades y transmite mayor imagen de solidez, a cambio de más obligaciones y costes.
Tabla comparativa: autónomo vs SL
| Aspecto | Autónomo | Sociedad Limitada |
|---|---|---|
| Responsabilidad | Ilimitada (con tu patrimonio) | Limitada al capital aportado |
| Tributación de beneficios | IRPF (tipo progresivo) | Impuesto sobre Sociedades (tipo fijo) |
| Capital para empezar | 0 € | Desde 1 € (Ley Crea y Crece) |
| Contabilidad | Simplificada | Plan General Contable y cuentas anuales |
| Trámites de alta | Rápidos y gratuitos | Notaría, Registro Mercantil, más coste |
| Gestión y costes fijos | Bajos | Más altos (asesoría, obligaciones) |
| Imagen frente a clientes/bancos | Correcta | Mayor percepción de solidez |
¿A partir de cuánto beneficio compensa la SL?
La clave fiscal está en comparar el IRPF (progresivo: cuanto más ganas, mayor es el tipo marginal) con el Impuesto sobre Sociedades (un tipo general fijo, con un tipo reducido para empresas de menor tamaño y un tipo especial los primeros ejercicios con beneficios).
Como referencia orientativa, muchos asesores sitúan el punto en el que la SL empieza a compensar a partir de unos 40.000–60.000 € de beneficio neto anual estable. Por debajo, el ahorro fiscal rara vez cubre el sobrecoste de gestión; por encima, la diferencia puede ser relevante, sobre todo si reinviertes beneficios en la empresa en lugar de retirarlos.
Fijarte solo en el tipo de impuesto. Si vas a sacar todo el beneficio a tu bolsillo (vía nómina o dividendos), esa renta vuelve a tributar en tu IRPF. El ahorro real depende de cuánto dejes dentro de la sociedad.
Más allá de los impuestos: la responsabilidad
Para muchos, el motivo para pasar a SL no es fiscal sino de protección patrimonial. Como autónomo respondes de las deudas del negocio con tus bienes presentes y futuros; en una SL, en principio, la responsabilidad se limita al capital aportado (con excepciones, por ejemplo si hay avales personales o responsabilidad de administradores).
Cómo constituir una SL, paso a paso
- Solicitar la certificación negativa de denominación social (el nombre) en el Registro Mercantil Central.
- Abrir una cuenta bancaria a nombre de la sociedad e ingresar el capital.
- Redactar los estatutos y firmar la escritura de constitución ante notario.
- Obtener el NIF provisional en Hacienda.
- Inscribir la sociedad en el Registro Mercantil.
- Alta censal y en los impuestos correspondientes; alta del administrador en el RETA si procede.
Si tus beneficios son modestos o irregulares, seguir como autónomo suele ser lo más eficiente. Si son altos y estables, reinviertes o necesitas limitar tu responsabilidad, la SL cobra sentido.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo compensa pasar de autónomo a SL?
Como referencia orientativa, a partir de unos 40.000–60.000 € de beneficio neto anual estable, cuando el Impuesto sobre Sociedades puede resultar más ventajoso que el IRPF. Depende de cada caso.
¿Cuánto capital necesito para crear una SL?
Con la Ley Crea y Crece se puede constituir una SL con un capital social mínimo de 1 euro, si bien hasta alcanzar los 3.000 € se aplican reglas específicas de reserva y responsabilidad.
¿Puedo ser autónomo y administrador de una SL a la vez?
Sí. El administrador de una sociedad suele cotizar como autónomo (el llamado «autónomo societario»), con sus propias particularidades de cotización.
Guía divulgativa, no es asesoramiento fiscal ni jurídico. Cada situación es distinta: consulta con un profesional antes de decidir.